
¿En que momento nuestra vida cambia?, ¿Cuál es la decisión que hace que todo lo que pudo ser no fue?... ¿fue correcta? O ¿tuvimos que haber elegido la otra opción?, es la inconfundible pregunta que me surge:-“¿que hubiera ocurrido si...?”, creo que eso te lleva a concluir que puedas estar leyendo “algo” de “alguien” que se arrepiente de todo lo que hace.
Sí, quizá o tal vez no. ¿Qué significará a firmar aquello?, ¿no será mejor que te retractares de inmediato y decir que sólo un simple cuestionamiento?. De eso se trata. En que momento, lo que decimos, hacemos o sentimos se hacer un hecho fáctico.
¿ Desde el momento que lo pensamos o del momento que de nuestra boca se escapa?
“¿Voy a la izquierda o a la derecha?”
“la derecha, siempre la derecha”:- me indicaría mi hermano mayor, y ya la voz de un amigo interrumpiría con un ademán guerrero y revolucionario “¡FACISTA!”
¿Qué es eso de afirmar todo o negar todo? Optar por tal opción y negarte a lo otro.
¿Por qué entre tanta pregunta pierdo el camino a la “salida” (y muchas veces la puerta de emergencia que dice ESCAPE) de la vida?. En que momento nos coartamos de no poder obtener todo, en que momento en vez de haber dicho “sí” dijimos “no” y perdimos una oportunidad importante.
“no es bueno pensar en eso”:- dijo alguien.
“y ¿por qué no?
“por qué te hace daño”
...Y ¿es malo que dañe?, ¿realmente es tan malo sentir, a veces, dolor?, no sé.
Tengo dos respuesta para eso, un SI y un NO. (Coherencia extrema).
Sí, por supuesto, si en mis manos se encontrará la posibilidad, la capacidad, de hacer algo en este mundo, sería destruir al dolor... con más dolor, que quedara inexistente, que su eco sólo fuera mito. Tengo un problema con él, con lo que significa, pero aún más con lo que ES, lo detesto, me da pánico, y es que, él, te ahoga, te daña, vive contigo, pero no sin ti, esta acosándote cada segundo, cada instante, y cuando crees que estas bien, vuelve. Lo ves llegar, te despierta, te remece, te recuerda que cualquiera cosa, cualquier acto fallido, medio deja vu o quizá, algo tan simple como un pecado común, se transformará en él, te tomara y no te soltara hasta que estés destrozado, hasta que no puedas más, cuando te quedes sin voz, por que haz gritado descomunalmente por ayuda, sabrás que sólo ÉL existirá, por que NADIE llegará, Él será tu compañero, aunque sea por un segundo, sólo podrás verlo a él, al DOLOR dominando todo. Tu cuerpo, tu mente...tu voluntad.
Y NO, por que, lamentablemente, la dolencia, es un aprendizaje, de los que hoy no existen, del "bueno", es el tipo den enseñanza que se te queda en tus latidos, en tus percepciones, en tu sentido común, pero más en el que se incrusta en el alma. Es casi automático. Jamás se olvida lo que duele, jamás.
He incluso con lleva, para muchos, para casi todas las persona, diría, algo necesario, exquisito o adictivo. No puedo afirmar nada, por "tratar" de ejercer consecuencia con lo que escribo, pero quizá tu eres en este momento, o con llevas con tu vida, algunos estados de ser un "entusiasta del dolor".
Por ejemplo, para Frida Kahlo eran absolutamente necesarios sus dolores de cabeza, pues estos corrompian, de vez en cuando su pasividad, por lo tanto, su pintar era mejor. Su sensibilidad afloraba al punto exacto, encontraba en él , “la luz”. La “inspí”.
Lo cual podría deducirse la existencia de la autocomplacencia en mirar nuestro agobiante dolor, en especial, para los que CREAN. Hay un deleite amargo.
Canto, escribo, pinto, compongo para aliviar mis penas, es una terapia de auto victimización.
Queremos crear para DESLIGARNOS de aquello, pero extrañamente, en el momento de terminar el trabajo, damos resultados: estamos FORMANDO dolor, una REALIDAD en el acto.
Irrevocablemente una decisión cambia a cada instante nuestras vidas, es por eso que se platean las alternativas: ¿ “eligo dolor”, “lo creo” o “esquivo”?.
Continuar...
Resumir...